jueves, 12 de julio de 2007

Regine Olsen

Probablemente no ha habido una mujer que haya influenciado tanto el pensamiento de un filósofo como fue el caso de Regine Olsen con Søren Kierkegaard. Estuvieron comprometidos por un poco menos de un año, cuando Kierkegaard rompió bruscamente la relación.

Los motivos nunca quedaron del todo claro. En diversos libros de Kierkegaard, se plantean diversos escenarios de un joven rompiendo el compromiso con su amada, uno en el que simplemente busca seducirla para luego dejarla[1]; otro en el que se da cuenta que no es capaz de amar, pues tiene alma de poeta, y busca terminar la relación de tal forma que sea ella quién la termine y no salga lastimada, engañándola[2]; finalmente, uno en el que tiene dudas acerca de poder llevar una vida de casados y hacerla feliz, puesto que tiene la mira puesta en lograr una religiosidad tal que ella no pueda seguirle[3].

Todas estas variaciones pueden ser en parte inspiradas por lo que vivió Kierkegaard, y expresar hasta cierto punto sus motivos, sin embargo, es en "Temor y temblor" donde me parece está la explicación más cercana. Hablo, claro, especulativamente.


En líneas HARTO generales, el argumento principal de "Temor y temblor" es el siguiente: la fe es la relación entre el Particular (cualquier individuo singular) con lo absoluto (sea Dios, el ser, la nada, el absurdo, etc.), y esto se da teniendo en cuenta al universal (lo ético), pero superándolo, de tal forma que el Particular queda aislado en su relación con lo absoluto, y no lo puede comunicar a otros particulares, puesto que de hacerlo, volvería a lo general, y por lo tanto, al terreno de lo ético.

El ejemplo genialmente escogido por Kierkegaard es la historia del sacrificio de Abraham[4]. Si lo tratamos de explicar desde lo universal o ético, Abraham está perdido, porque el deber hacia su hijo es mayor que cualquier otro. Pero Abraham cree, tiene fe, y actúa renunciando a lo que es más preciado por él, para luego recuperarlo “en virtud del absurdo”. Es este movimiento de renuncia lo que Kierkegaard considera debe ser constante para llegar a un estadio religioso en la vida. Se debe abandonar todo lo mundano, sin esperar recuperarlo jamás. Y luego, por motivos ajenos a uno mismo (llamémoslo “voluntad divina”), se ganará todo. Abraham renuncia a Isaac, y justamente en virtud de esta renuncia absoluta, lo recupera. La fe, más que estar en el acto de renuncia, está en la confianza que finalmente es la que le otorga el mundo de vuelta. Cualquiera puede renunciar a todo, pero recuperarlo en virtud de lo absurdo es lo más difícil, propio de la fe.

Se cree que Søren y Regine se amaron verdaderamente, pero el primero no pudo conciliar su amor por ella con esta relación que buscaba con Dios. La quería más que a nada, y justamente por eso, tuvo que abandonarla. Escribió miles de páginas, libros brillantes, ganó un lugar en la historia de la filosofía. Sin embargo, nunca la recuperó. Regine Olsen siguió adelante, se casó, tuvo hijos y vivió una buena vida, mientras que Kierkegaard murió joven y no fue feliz. ¿Es que acaso no tuvo la fe necesaria?



[1] Diario de un seductor en “O lo uno o lo otro”.
[2] “Repetición”.
[3] "Estadios en el camino de la vida".
[4] Gn 22.